El producto ya está fabricado. ¿Y ahora qué?

Hay un momento que se repite en prácticamente cualquier importación.

El fabricante envía un mensaje:

«La mercancía está lista.»

Y, casi de forma automática, surge la siguiente pregunta:

¿Cuándo sale?

La respuesta parece sencilla: contratar un transporte y esperar a que llegue.

Pero la realidad suele ser algo diferente.

Entre el final de la fabricación y la salida de la mercancía todavía hay varias decisiones que pueden influir en el desarrollo de la operación. Algunas tienen que ver con la documentación que acompañará al envío. Otras, con una elección que muchas veces se toma demasiado deprisa: cómo transportar ese producto hasta su destino.

Antes de planificar un transporte

Cuando un producto sanitario va a importarse desde un país tercero, el transporte no suele ser el primer paso.

Antes conviene revisar que toda la documentación que acompañará a la mercancía sea coherente con la operación y que continúe siendo válida cuando el envío llegue al despacho de aduanas. Una revisión previa puede evitar incidencias que, una vez la mercancía está en tránsito, resultan mucho más difíciles de resolver.

Con esa parte organizada, llega el momento de decidir cómo viajará el producto.

No siempre el transporte más rápido es la mejor opción

Existe la idea de que, si un envío es urgente, basta con elegir un avión, y que si no lo es, un barco resolverá el problema.

Sin embargo, la decisión suele depender de muchos más factores.

El volumen del envío, el presupuesto disponible, el país de origen o el plazo de entrega previsto hacen que cada proyecto necesite una solución diferente.

Por eso no existe un medio de transporte que pueda considerarse el mejor para todas las importaciones.

Las principales formas de transportar un producto sanitario

Transporte aéreo

Cuando el tiempo es el factor más importante, el transporte aéreo suele convertirse en la primera opción.

Reduce considerablemente los tiempos de tránsito y permite disponer de la mercancía en pocos días. Por este motivo, es habitual utilizarlo para envíos urgentes, pedidos de menor volumen o productos cuya disponibilidad resulta prioritaria.

Su principal inconveniente es el coste, que normalmente será superior al de otras alternativas.

Transporte marítimo

Es la opción elegida con mayor frecuencia para grandes volúmenes de mercancía.

Aunque requiere más tiempo, permite optimizar considerablemente los costes del transporte y resulta especialmente interesante cuando los plazos de entrega son más flexibles.

En muchas operaciones representa el equilibrio más eficiente entre capacidad y coste.

Transporte ferroviario

En los últimos años ha ganado protagonismo en determinadas rutas entre Asia y Europa.

Su principal ventaja es ofrecer una alternativa intermedia: algo más rápido que el transporte marítimo y, al mismo tiempo, un poco más económico que el transporte aéreo.

No está disponible para todos los trayectos, pero cada vez forma parte de más proyectos internacionales.

Transporte por carretera

Aunque suele asociarse a operaciones dentro de Europa, el transporte por carretera también desempeña un papel fundamental en las importaciones procedentes de terceros países.

En la mayoría de los casos es el encargado de completar el recorrido entre el puerto, el aeropuerto o la terminal ferroviaria y el destino final de la mercancía.

Es decir, muchas importaciones terminan su viaje sobre un camión.

Entonces… ¿qué transporte conviene elegir?

No existe una respuesta universal.

Una misma mercancía puede viajar de formas completamente diferentes dependiendo de las necesidades del proyecto.

Antes de tomar una decisión conviene valorar aspectos como:

  • El país de origen.
  • El plazo de entrega.
  • El volumen del envío.
  • El presupuesto disponible.
  • Las características del producto.

La combinación de todos estos factores será la que determine cuál es la alternativa más adecuada en cada caso.

En definitiva

Cuando un fabricante confirma que un producto sanitario está terminado, la importación entra en una nueva fase.

Todavía queda revisar la documentación que acompañará al envío y decidir cómo organizar el transporte para que la mercancía llegue a su destino en las condiciones previstas.

Porque, al final, importar un producto sanitario no consiste únicamente en mover una mercancía de un país a otro. También consiste en tomar las decisiones adecuadas antes de que ese viaje comience.

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