¿Qué ocurre si tu producto sanitario llega a España y no cumple los requisitos?

Todo parecía ir bien. Has encontrado un fabricante fuera de la Unión Europea, has negociado el pedido, la producción ha terminado y la mercancía ya está de camino a España. Cuando un producto sanitario no cumple los requisitos necesarios para su importación, la mercancía puede quedar retenida durante el despacho de aduanas, aunque el envío ya haya llegado a España.

En ese momento muchas empresas descubren que importar un producto sanitario implica mucho más que comprarlo y organizar el transporte.

Al tratarse de un producto sanitario, existen una serie de requisitos regulatorios que deben cumplirse antes de introducirlo en el mercado europeo. Si alguno de ellos no se ha tenido en cuenta, la mercancía puede quedar retenida mientras las autoridades revisan la operación y la documentación presentada.

Y es entonces cuando surge la pregunta que nadie quiere hacerse:

¿Qué podemos hacer ahora?

No todas las incidencias son iguales

Lo primero que conviene saber es que no todas las retenciones tienen el mismo origen.

En algunos casos, el problema puede deberse a que la empresa que ha realizado la compra no dispone de la autorización necesaria para actuar como importador de productos sanitarios.

En otras ocasiones, además, pueden detectarse incidencias relacionadas con la propia documentación del producto.

Por ejemplo:

  • Etiquetado que no cumple los requisitos aplicables.
  • Instrucciones de uso incorrectas o incompletas.
  • Declaración UE de conformidad con deficiencias.
  • Información del fabricante que no coincide con el producto.
  • Documentación insuficiente para justificar el cumplimiento de la normativa.

Dependiendo de la situación, las opciones para continuar con la importación serán diferentes.

¿Puede solucionarse una importación retenida?

En determinadas ocasiones sí.

Si el problema está relacionado con la figura del importador, puede estudiarse la posibilidad de que una empresa que sí disponga de la correspondiente licencia de importación asuma la gestión de esa operación, siempre que las circunstancias lo permitan y que el producto pueda cumplir el resto de requisitos exigibles.

Sin embargo, cuando además existen deficiencias regulatorias en el propio producto o en la documentación que lo acompaña, la situación suele ser más compleja y no siempre será posible continuar con la importación.

Cada caso debe analizarse de forma individual.

Cuando no es posible continuar

Si finalmente se determina que la mercancía no puede introducirse en el mercado, normalmente se plantean dos alternativas:

  • Devolver la mercancía al país de origen.
  • Proceder a su destrucción.

Aunque pueda parecer una decisión sencilla, ambas opciones implican una gestión específica y unos costes que conviene valorar antes de decidir.

¿Cuándo puede ser una buena opción la destrucción?

Cuando la mercancía tiene un valor reducido o el coste de devolverla resulta desproporcionado, algunas empresas optan por la destrucción.

No se trata simplemente de desechar los productos.

La destrucción debe realizarse mediante un procedimiento controlado, normalmente a través de gestores autorizados, y conlleva una serie de actuaciones administrativas y logísticas, además de los costes asociados al propio proceso.

En determinadas situaciones puede ser la alternativa más práctica, aunque siempre dependerá de cada operación.

¿Y si se decide devolver la mercancía?

Cuando el valor de los productos es elevado, muchas empresas prefieren estudiar la devolución al fabricante.

Pero devolver una mercancía no consiste únicamente en contratar un transporte.

Es necesario comprobar que la empresa que realizará la exportación puede llevar a cabo esa trámite y que el fabricante o destinatario en origen está preparado para recibir nuevamente los productos.

Además, será necesario preparar la documentación correspondiente para gestionar correctamente la salida de la mercancía de España y su recepción en el país de destino.

Por este motivo, una devolución internacional requiere coordinación entre todas las partes implicadas y una planificación previa para evitar nuevas incidencias durante el proceso.

La mejor solución empieza antes de importar

La mayoría de estas situaciones pueden evitarse antes incluso de que la mercancía salga del país de origen.

Revisar previamente la documentación, confirmar que la empresa puede actuar como importador y comprobar que el producto cumple los requisitos aplicables suele resultar mucho más sencillo que intentar resolver una incidencia cuando la mercancía ya se encuentra retenida.

En definitiva

Cuando un producto sanitario no cumple los requisitos, la importación puede complicarse mucho más de lo que parece. Desde una retención en aduanas hasta una devolución o incluso la destrucción de la mercancía, cada situación debe analizarse de forma individual.

Si durante el despacho se detecta que no se cumplen los requisitos necesarios, pueden plantearse diferentes escenarios, desde intentar reconducir la operación hasta valorar la devolución o la destrucción de la mercancía.

Por eso, antes de iniciar cualquier importación, merece la pena asegurarse de que tanto la empresa como el producto están preparados para superar el proceso con todas las garantías.

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